LA TRISTE HISTORIA DE CHARLES SOCARIDES (o moraleja para profesionales psi atrapados en sus prejuicios)

22 10 2011

35ta jornada científica de la Sociedad Psicoanalítica de Toronto

Preámbulo

Esta mañana tuve el privilegio de asistir a la 35ta jornada científica del programa de formación de la Sociedad Psicoanalítica de Toronto: La Práctica de la Psicoterapia Psicoanalítica con Pacientes Gays.  Conocí a Jack Drescher, de quien ya había leído Psychoanalytic Therapy and the Gay Man (1998) y, como si esto no fuese ya suficiente, pude conocer más de los avances del programa que lleva el colega Marco Posadas el cual, con toda razón, fue reconocido como una de las innovaciones más importantes en el ámbito de la práctica de la psicoterapia psicoanalítica contemporánea. ¿Y en qué consiste este programa para inspirar tanta admiración? En proveeer sesiones de asesoramiento (counselling) para hombres gays, directamente en los saunas. Así es, Marco coordina un grupo de asesores que tienen turnos en los saunas de Toronto, esos lugares donde los hombres que tienen sexo con hombres van a socializar y, por supuesto, a tener sexo casual y muchas veces anónimo. El servicio se llama Towel Talk (Conversaciones en Toalla, en una traducción libre al español) y ésta es su página web (en inglés).

Con este proyecto, y como bien lo dice el colega, se establece un puente entre el sistema de salud y un grupo vulnerable que no suele tener acceso a los servicios, con el objetivo de hacer prevención en el área del VIH/SIDA y, lo más interesante, desarrollando una conceptualización que permite pensar en aplicaciones del psicoanálisis en “contextos altamente sexualizados”.

El programa es, como se ve, fascinante, y merecería mucho más espacio que el de este post. Así que lo dejo hasta acá, para pasar a una de las historias que surgió en la ronda de preguntas con Jack Drescher. Como el título lo índica, me refiero a la historia de Charles Socarides, uno de los principales defensores de la patologización de la homosexualidad, toda vez que fuese removida del Manual de Diagnóstico Estadístico de Enfermedades Mentales, el famoso DSM.

DIME QUE TE PERTURBA Y TE DIRÉ CÓMO ES TU SOMBRA

No hay fundamento científico que sustente la patologización de la homosexualidad. Curiosamente, lo que si hay es un cuerpo creciente de información que permite afirmar que aquellos que, bajo el ropaje de la ciencia, mantienen una cruzada política contra la homosexualidad y los homosexuales, definitivamente, tienen problemas emocionales que llegan al punto de comprometer su capacidad reflexiva -su nivel formal- y, por supuesto, el modo en el que conducen su vida.

Las anécdotas recientes sobran. Congresistas republicanos, pastores evangélicos y psicólogos que se oponen a la aceptación de la diversidad sexual como hecho de la naturaleza confirman que detrás de tanta lucha hay un interés profundo muy personal, relacionado con lo más íntimo de su existencia.

Pasemos revista a tres de los tantos escándalos (pueden conseguir una lista más detallada, en inglés, haciendo click sobre esta oración).

1. Ted Haggard: sexo con hombres, drogas y Dios

Haggard era un pastor evangélico de Estados Unidos, quien en 2006 se vio envuelto en un escándalo que implicaba sexo homosexual y uso de drogas recreativas. En 2007, los cuatro pastores que se hicieron cargo de su “sanación” declararon que Haggard había sido recuperado y que era un heterosexual declarado. En 2011, gloria a Dios, Haggard salió del closet como bisexual.

2. Roy Ashburn: luz para la calle y oscuridad por dentro

Político, senador del estado de California entre 2002 y 2010 con una historia de oposición acérrima al matrimonio gay (lo que ha sido un tema particularmente sensible en este estado). Terminó admitiendo que era gay, luego de ser detenido ebrio y que las investigaciones mostraran que su ingesta alcohólica había sido en un bar gay, del que se le vió saliendo con un desconocido. Ahora se le escucha hablar de derechos gays y, quizás por mantener cierta dignidad en términos de congruencia con su oposición al matrimonio gay, sigue diciendo que se opone a este tipo de uniones. El argumento es que él representa a sus electores. A la luz de sus actos, uno podría pensar que, quizás, se opone porque prefiere el sexo casual y anónimo.

3. George Rekers: humano, demasiado humano


Psicólogo, pastor, profesor, doctor… toda una colección de títulos y ocupaciones dedicados a la defensa de la familia monogámica heterosexual y, a la vez, contra los derechos LGBT. Un peso pesado de la homofobia, podría decirse, hasta que se descubrió, en 2010, que se había ido a Europa de vacaciones, no con su esposa sino con un muchacho de alquiler (a “rent boy”). Al principio del escándalo, decía que sólo para que le “cargara las maletas” (lo que en inglés sugiere lo que en español indicamos con “cargar el bulto”). Finalmente admitió el contrato incluía, además, masajes diarios sin ropa.

Pero no sólo de anécdotas se compone este apartado. Existe al menos una investigación científica que muestra que existe una estrecha relación entre ser homofóbico y, a la vez, sentirse atraído sexualmente por los del mismo sexo. Les dejo el acceso directo al artículo, de la Journal of Abnormal Psychology: ¿Se asocia la homofobia con la excitación sexual?

Charles Socarides: “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”

Quiso la divina providencia que la situación para Socarides, el teórico antigay más importante del siglo XX, fuese más del tipo “justicia poética”. Veamos por qué. No sabemos si Socarides tuvo una vida paralela de sexo con hombres. A la luz del apartado anterior, la pregunta por esta posible sexualidad paralela resulta perfectamente legítima. El problema es que para responder esta inquietud, habría que hacer la investigación muy compleja, pues Socarides murió en 2005, a la edad de 83 años. Lo que si sabemos con certeza es que todo su desarrollo teórico se le vino encima como cuando se escupe hacia arriba.

El planteamiento básico de Socarides sigue la idea neo-freudiana de la homosexualidad como una perversión. De acuerdo a este planteamiento, la homosexualidad sería un trastorno del desarrollo resultado de la falla de los padres. Estamos, por supuesto, frente al famoso cliché de la madre posesiva y el padre distante; ese que hace que el psicoanálisis consista en una suerte de lavado cerebral hasta que el paciente admita que, sí, su madre fue posesiva y su padre distante. Valga acá el comentario de Drescher al respecto: esas narrativas oficiales, al ser impuestas a una persona, representan un acto autoritario y oscurecen la aproximación a la verdadera subjetividad.

Justicia Poética: A Socarides el cuentico del padre ausente, la culpabilización de los padres como causa de la homosexualidad, le costó caro. Su hijo Richard Socarides no sólo salió del closet, sino que es un activista -presidente de Equality Matters- que ha colaborado con el gobierno norteamericano para promover los derechos LGBT.

Atrapado en sus propias creencias, el personaje en cuestión (Charles, no Richard) terminó en la televisión estadounidense haciendo un mea culpa por la sexualidad de su hijo. Quizás hasta tenía razón, pues se casó tres veces y todos sus matrimonios terminaron en divorcio. Por ahí fue la línea de su desatinada reflexión, que sus divorcios fueron parte de la causa del trastorno de su hijo.

De la teoría a la práctica

Creo a estas alturas, podemos establecer un protocolo para responder a los profesionales psi que insisten en la patologización de la homosexualidad. El protocolo consiste en aquellas dos famosos señalamientos que, con frecuencia, usan los estudiantes entre sí cuando recién aprenden los vericuetos de la teoría psicodinámica. Se los dejo a continuación.

***

PROTOCOLO DE RESPUESTA FRENTE A LA PATOLOGIZACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD

Instrucciones: cada vez que un profesional psi (v.g. psiquiatra, psicólogo, psicoanalista o psicoterapeuta de cualquier corriente) exprese ideas que ubiquen a la  homosexualidad como:

a) Una patología

b) Una condición inmadura

Corte cualquier diálogo y limítese a señalar el problema de fondo usando sólo cualquiera de las siguientes afirmaciones (pueden usarse en cualquier orden y tantas veces como sea necesario):

1. REVÍSATE

2. NO TE PROYECTES


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