Fecha: 24 de Octubre, 2010

De conformidad con los derechos de rango constitucional consagrados por la República Bolivariana de Venezuela: Derecho a realizar peticiones y denuncias, (Art. 51), Derecho a expresar libremente el pensamiento, (Art. 57), Derecho a la libertad de consciencia y a expresarla, salvo que sea delito (Art. 61) Derecho a la comunicación libre y plural (Art. 58) Derecho a la protección del honor personal (Art. 60); y en atención a la omisión de la defensa de la moral y dignidad profesional (Art. 22 de la Ley del Ejercicio de la Psicología, misión FPV), de parte de la entidad gremial de mayor jerarquía de los psicólogos; nosotros, los abajo firmantes, psicólogos en ejercicio y estudiantes de psicología de diferentes partes del país, nos dirigimos a la opinión pública para expresar nuestra posición en torno al caso de la desaparición física de Roxana Vargas a manos del Psicólogo y Psiquiatra Edmundo Chirinos.

Ratificamos que:

Dos años transcurridos desde el conocimiento del femicidio y sus circunstancias, y a un mes del desenlace otorgado por el Tribunal 5° de Juicio del Área Metropolitana de Caracas, luego del debido proceso, la desaparición física de Roxana Vargas y la cadena de eventos que le antecedieron todavía constituye, para cada uno de los abajo firmantes, el origen de profundas reflexiones. Los sentimientos que hemos compartido desde distintas plazas de intercambio virtual y personal corresponden a una mezcla de dolor, molestia, culpa y preocupación no sólo en torno a la muerte de Roxana Vargas, sino a los hechos de abuso que se demostraran ligados tanto al tratamiento psicológico/psiquiátrico de la desaparecida joven que, en posición de paciente, depositó su confianza en la oferta de atención psicoterapéutica de un profesional de la salud mental.

Partiendo de lo anterior, expresamos nuestras condolencias, en primer lugar, a los familiares y allegados que aún resienten la desaparición física de Roxana Vargas; y en segundo, a todas las demás personas cuya integridad y bienestar biopsicosocial hubiese puesto en peligro por el hoy sentenciado Edmundo Chirinos, desde su posición de psicólogo y/o psiquiatra.

Desde nuestra postura actual, reconocemos la sentencia dictada por el Tribunal Supremo de Justicia a través de la Dra. Fabiola Gerdell, Jueza Quinta de Juicio, quien luego de un largo y extenuante proceso -según los compañeros que asistieron voluntaria y consuetudinariamente al tribunal-, finalmente asignó, en el acto conclusivo del pasado 29 de septiembre de 2010, una pena de 20 años al imputado: 15 por homicidio calificado y 5 por el agravante que le confiere la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. El debate intragremial nos lleva a considerar esta sentencia como un hito en la historia de la justicia venezolana.

Asimismo comprendemos que este proceso no termina con la sentencia judicial dictada; pues se trata de un caso que va mucho más allá del hecho de muerte. Por una parte, estamos conscientes de que la justa sanción al agresor no es suficiente per se, cuando las vidas de sus víctimas (directas e indirectas) pudieran seguir siendo modificadas, en mayor o menor medida, por la agresión sufrida. Existe un segundo proceso de justicia que debe ser llevado a cabo, ya no dirigido al castigo del agresor, sino hacia la progresiva restauración de la salud y bienestar del agredido toda vez contraído su estado de víctima.

Por otra parte, asumimos la responsabilidad histórica del gremio de Psicólogos sobre los juicios mantenidos actualmente por la opinión pública sobre nuestro ejercicio profesional; ofreciendo, con la humildad y dignidad que debe caracterizar nuestras acciones, apoyo incondicional y activo al mejoramiento de las cotidianidades quebrantadas, entre quienes fueran víctimas directas e indirectas de cualquier reprobable actuación del psicólogo sentenciado.

Así, nos hallamos comprometidos a promover, a corto y mediano plazo, acciones de modificación en distintos niveles del orden normativo y operativo del gremio, orientadas a garantizar el ejercicio ético y confiable de nuestra profesión, no sólo en el ámbito clínico, sino en todas las distintas ramas de especialización de la Psicología (clínica, organizacional, educativa, social, etc.).

Es propicio recordar que el ejercicio profesional del psicólogo es regulado, además de la Ley del Ejercicio de la Psicología, por el Código de Ética Profesional de Venezuela, el cual contiene un conjunto de artículos relacionados directa e indirectamente con el comportamiento del imputado; veamos: 5, 6, 8, 10, 15, 18, 23, 31, 52, 104, 125, 127, y 129.

Invitamos al público en general a: 1) verificar el cumplimiento de los principios éticos fundamentales por parte de profesionales de la psicología conocidos y 2) mantenerse atento al curso de próximas acciones orientadas a la recepción y manejo adecuado de sugerencias, dudas, solicitudes, quejas, y reclamos.

Simultáneamente, exhortamos al resto de nuestros colegas, ubicados a todo lo largo y ancho del territorio nacional, incluyendo a los directivos, a compartir la iniciativa de multiplicar el presente comunicado y promover estrategias organizativas que contribuyan a fortalecer la institucionalidad del gremio de psicólogos, siendo prioridad acuciante la actualización de la Ley del Ejercicio de la Psicología en Venezuela y del Código de Ética Profesional del Psicólogo de Venezuela.

La adhesión al pronunciamiento pueden manifestarla a través de correo: pronunciamientochirinos@yahoo.es.

En Venezuela, a los veinticuatro días del mes de Octubre de dos mil diez.

Quienes suscriben,

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